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2013

... bla, bla, blá por IreneCandy , 31 dic. 2013


31 de Diciembre. Hoy es un día de esos en los que te pones nostálgico, en los que la visión de otro año que termina te revuelve las tripillas, en los que quieras o no tu cabeza hace un balance de momentos, personas, lugares y emociones. 


Hoy solo siento una palabra: gratitud.  
Me siento feliz. Ha sido un año en el que he crecido por dentro y por fuera, en el que he descubierto un poquito más a personas que llevaba viendo toooda la vida, en el que he reído, llorado y caminado junto a ellas; en el que me he superado, en el que por primera vez (y aunque esto me de mucho miedo) he creído tener las riendas de mi vida.



He sido estudiante de sobresaliente, monitora, voluntaria, periodista sin carrera, """corredora"""-y debería estar más entrecomillado-, turista, hija, amiga, novia, catecúmena, confirmada... con una velocidad que aún no sé como han pasado tantas páginas del calendario. Aunque el mundo se me haya quedado grande en ocasiones y sienta que corra detrás de un futuro invisible, creo que voy en la buena dirección y con las personitas adecuadas... Y eso me hace fuerte.



El 2013 nos dice adiós, pero siento haberlo aprovechado... e incluso haber aprendido de él. Pero bueno, esto ya lo veré al año que viene.

Tanto vídeo en instagram de recopilación de momentos me ha hecho ponerme las pilas para buscar en mis fotos y de esta forma poder compartir con vosotros esos momentos que han hecho del 2013 un año especial:


Después de pasar un trimestre frio y aburrido con una dentista tocándome los huevos dientes volví a pisar mi ciudad favorita sin rastro de hierro en mis piños. Días frios con lluvia parisina, despidiéndonos el último día un hermoso sol. No hubo impresionista que pudiera con nosotros, ni distancias largas que no pudieran hacerse sin encanto. Volví a sentirme como en casa entre sus boulevards, turistas japoneses y bohemios tratando de vivir la Belle Époque.


Unos cuantos días después, la tercera evaluación se amenizaba con un fin de semana que acabaría por unirnos muchísimo a todos los que fuimos. Dinámicas de compañerismo, recuerdos, emociones, diversión y una nariz roja para recordarnos siempre ver el lado divertido de las cosas.


Justo una semana más tarde, la generación del 96 al completo estaba uniformada con camiseta rosa. #FiestasColegiales2013 en el anverso, un 96 enorme con todos nuestros nombres en la parte de detrás. Unas 100 personitas que vivíamos nuestros días grandes en el colegio preparando festival, poniéndonos un cabezudo, controlando hinchables, atando globos y bailando para los pequeños del colegio.

Las fiestas colegiales, la tercera evaluación y algún que otro global imprevisto pasaron dejando un verano la mar de merecido. Este comenzó de la mejor manera que se me puede ocurrir: caminando 150km rumbo Santiago. En estos 150 km encontré paisajes, me encontré a mi misma... Pero sobre todo encontré el corazón de los 25 peregrinos que me acompañaron y a los que debo muchísimo.

(También puedes leer el artículo que me encargaron sobre le experiencia AQUÍ)
(Y si no te va tanto lo de leer como lo de ver un vídeo chachi que hice entra AQUÍ)

Y el verano discurrió entre Club de las Js, un poquillo de Francia y un tanto de Holanda. Dos semanas en las que descubrimos el país de cabo a rabo -odio esta expresión, así hablando de todo un poco- con toda la belleza (y no tantos tulipanes dado que era Agosto) que tenía. ¡Ah! Y bicis, muchas bicis. Estuve a punto de morir atropellada dos veces. Estuvimos alojados en un apartamento de unos caseros moníiiiiisimos y súper bohemios con los que vía facebook, acabamos por trabar amistad.


Olvidad todo lo que sabéis hasta ahora. Olvidad san Valentines y otras fiestas creadas por el Corte Inglés: El 5 de Septiembre es el día más bonito del año. O por lo menos así lo ha sido para Jaime y para mí desde el año pasado. Como bien dijo él vía twitter "Un año ya,  y aunque todo empezó mucho antes, el 5 de septiembre es y será nuestro día. Y qué mejor forma para celebrar este gran día que irte a Madrid a pasar el día con la mejor personita del mundo". Coger el primer ave de la mañana hacia Madrid y el último de la noche de vuelta a Zaragoza nos permitió pasar un día perfecto. Recorrimos jardines, la Gran Vía, el Palacio Real, el mercado del Fuencarral, la Puerta del Sol, la Almudena, el mercado de San Miguel, la Plaza Mayor... me hice una foto con mi querido Larra, comimos como reyes en el Café de Oriente, admiramos la vista desde lo alto del ayuntamiento, remamos en el Retiro, corrimos hasta la estación e hicimos el hipster con un frappuccino de vainilla mientras nos lamentábamos por nuestros pobres pies en el tren.

Muy convencida tengo que estar yo de algo para correr 5km por ello. Pero ahí me teníais, en la carrera de la mujer con una silla en alto. La Silla Roja es un proyecto de Entreculturas del que nos hemos hecho participes casi sin enterarnos. Representa a todos los niños sin acceso a la escuela. Por ellos fuimos a Teruel y entre charlas y buen humor hubo una fiesta de disfraces más que memorable. 

Fue también gracias a Entreculturas que pude publicar por primera vez en prensa. El miniartículo sobre la carrera de la mujer no solo apareció en el Heraldo sino que ha sido traducido y ahora está en el correo interno de todos los Jesuitas de Europa.

Las fiestecillas y las quedadas van animando el día a día marcado por una asquerosidad llamada segundo de Bachillerato. Ya sean Pilares, fiestas de cumpleaños sorpresa o una improvisada con pulseras con luz psicodélica, dan anécdotas, diversión y buen humor.

La mañana del domingo 1 de diciembre fue preciosa. Una ceremonia larga pero bonita que ponía punto y seguido a la vivencia de nuestra fe. Todo el mundo estaba guapísimo, pero creo que no tanto por los trajes o vestidos sino por la alegría que llevábamos todos en la carita. Después de 2 años de catequesis no fue un paso que tomáramos a la ligera ninguno de los 60 que nos confirmábamos.

Mi padrino Hugo, aun teniendo el examen final de carrera al día siguiente estuvo toda la mañana ahí, convirtiéndose en el referente de mi fe para siempre. Una fe que no es dogmática, sino expresada a partir de la naturaleza. Y no hay nadie que esto lo entienda mejor que él.


40 adolescentes recién confirmados nos embarcamos a un viaje de descubrimiento interior. Cuatro días con momentos de reflexión, de convivencia, de diversión, de interioridad y finalmente de unión. Creo que todos necesitábamos esos días de parón frente a la rutina, para de conocernos mejor a nosotros mismos y saber cómo queremos orientar nuestra vida antes de todo el ajetreo de selectividad.
Un broche perfecto para este fin de año, que deja equilibrio y serenidad entre todos nosotros y el bonito sentimiento de pertenencia a un grupo. Un grupo del que cada vez más orgullosa estoy de pertenecer.


Y ahora, 2014... ¿Cómo quieres sorprenderme?





  ¡Feliz fin de año!





¡Pío, pío! en twitter: @irenecandyblog

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